Introducción a la Protección Pasiva
Actualmente, y de forma continua y creciente, nos estamos viendo sometidos
a la presión municipal y estatal de cumplir con unas exigencias
de protección ante el fuego que surgen de la propia experiencia
en acontecimientos trágicos que nos hacen pensar en nuestra
seguridad.
De forma reciente, se están aplicando, cada vez más,
materiales ligeros y combustibles. También el mayor número
de instalaciones auxiliares y sus conductos (eléctricos, de
aire acondicionado, ventilación, transporte vertical...) favorecen
la propagación y extensión de los incendios.
Ante esta situación tenemos que tener claro el concepto de
Respuesta de nuestras instalaciones para evitar graves daños
materiales y personales.
Para sofocar un incendio es necesario contar con una serie de medidas
y sistemas exigidos según la actividad que se desarrolle, tales
como BIE, extintores, detectores, rociadores, etc..., que nos ayudan
y nos permiten detectar un incendio y sofocarlo.
Pero hasta que se consigue sofocar un incendio o vengan los equipos
de bomberos, pueden pasar minutos e incluso horas, en las cuales las
instalaciones y el contenido de las mismas seguirán ardiendo
afectando de inmediato la estructura.
Más de una vez hemos podido ver como queda el hierro cuando
le inciden las llamas que hacen que el acero de la estructura alcance
la temperatura de fusión en pocos minutos retorciéndose
y perdiendo de esa forma su capacidad portante.
Si dejáramos las vigas y columnas de la estructura metálica
del edificio sin proteger, como hasta hace poco se hacía, en
cuanto hubiera un incendio, en pocos minutos el edificio se vendría
abajo irremediablemente.
Nos estamos refiriendo a la necesidad y obligación legal que
hay de proteger las estructuras, bien sean metálicas o de madera,
ante la acción directa de las llamas de un incendio. A este
tipo de protección la llamaremos protección pasiva.
El Reglamento de Seguridad Contra Incendios en los Establecimientos
Industriales (RSCIEI) completa la regulación de las condiciones
de protección contra incendios en los establecimientos industriales
con carácter horizontal, es decir, de aplicación en
cualquier sector de la actividad industrial.
Es de aplicación en los establecimientos no industriales, el
Código Técnico de la Edificación (CTE), referido
a viviendas, hospitales y comercios.
Para cumplir esta normativa, actualmente contamos con diversos materiales.
A parte de aplicar directamente una protección a los elementos
estructurales, hay que señalar también la necesidad
de realizar compartimentaciones (sectores de incendio) para evitar
en caso de incendio, la propagación del mismo por las instalaciones,
para ello existen selladores varios de juntas, de conductos de ventilación,
de paso del cableado, cerramientos vidriados, y ofreciendo todos estos
elementos resistencias al fuego de 30 a 180 min.